miércoles, 13 de junio de 2018

Primera sesión de Las brujas de Salem


En primer lugar, todos guardamos rencores porque nuestra mente retiene más los sucesos negativos que los positivos, en segundo lugar, porque, en muchas ocasiones, somos incapaces de expresar lo que sentimos, de darle vuelta a la página, en tercer lugar, para que en un futuro nos la cobremos (si hasta los que hablan de espiritualidad tienen su lado obscuro).
Ahora, siendo que las personas somos más emocionales que racionales, por cierto, existen un buen número de acontecimientos que nos harán guardar, muy seguramente, rencor: que alguien escuche música muy fuerte, que alguien se estacione en la banqueta, que alguien nos haya ofendido, que alguien no respete nuestro espacio, que alguien nos haya traicionado, etc.
Asimismo, el que dicho sentimiento tome un tinte positivo o negativo se deberá a lo que la persona en cuestión decida hacer con él. Por ejemplo, alguien lo puede utilizar como combustible para ejercitarse, mientras que otra persona puede estar planeando vengarse.

Creo que el hecho de considerar a la mentira como algo malo, ante todo, va a depender de la ética propia, del sesgo que se tenga, de la forma de pensar, el contexto en el que se dé. Así, habrá quien mienta por la empatía que siente hacia la otra persona, habrá quien mienta para proteger a alguien, habrá quien mienta para no lastimar a alguien cuando se encuentre en un momento de vulnerabilidad, habrá quien mienta para beneficiarse, habrá quien mienta para librarse de un castigo, etc. Ahora bien, tal vez en un mundo ideal, utópico, la honestidad tendría que ser la moneda de cambio, la política idónea, sin embargo, hay que ser muy sinceros, ésta no se lleva muy bien con animales emocionales/imperfectos como nosotros.

Claro que me han contado varios rumores y chismes, no obstante, siempre suelo cuestionar la fuente y el contexto, ya que, por lo general, lo que se busca con ellos es dañar la reputación de alguien o el clickbait para ganar dinero.
Ahora, los rumores son tan poderosos y muy difícilmente se les puede parar, de hecho, porque las personas los amplifican y se los creen. Si éstas tuvieran un grado de escepticismo, en efecto, la cosa no crecería exponencialmente.

La razón por la que nos gusta que las personas vean nuestra vida a través de las redes sociales, es porque en ellas plasmamos una versión ideal de nosotros, una versión trucada. En ellas nos podemos mostrar cultos, guapos, populares, interesantes, exitosos. En ellas podemos obtener reforzadores positivos, fama, dinero, pareja, reconocimiento social, likes.
Vale la pena decir  que este fenómeno no es algo  nuevo pues ya se podía observar en la televisión, en el cine, en las revistas, hace algunos años, sin embargo sólo estaba disponible para unos pocos, pero las redes sociales se lo acercaron a la persona común.

Por razón de que hasta la fecha no he presenciado el estado puro de la magia ni visto seres extraordinarios, considero que lo anterior sólo puede existir en la “realidad” creada por las historias. No obstante, acepto que me encantaría que lo anterior cobrará vida en el mundo tangible.



sábado, 26 de mayo de 2018

Tercera sesión de Los cuentos de Canterbury



El ideal de matrimonio que podemos encontrar en el segundo cuento es muy diferente, según mi apreciación, al del primero (El cuento de la comadre de Bath), ya que podemos encontrar dos ingrediente esenciales para que se desarrolle, de manera bastante sana, el amor,  uno, que no haya dominación ejercida por ninguna de las dos partes, dos, que no se vea limitada la libertad personal para ejercitar el espíritu; por el contrario, en las relaciones afectivas de la esposa/comadre de Bath podemos encontrar manipulación, dominación, falta de libertad, tormento, violencia, generando relaciones toxicas, conflictivas, relaciones disfrazadas de amor. Aunque, por cierto, debo decir que tengo la sensación de que a Dorígena, o, en el fondo, le asusta la libertad o tiene un rollo de dependencia, ya que cuando no se encuentra con su esposo, de hecho, pareciera que su mundo se pierde sentido.

Vale la pena decir que Aurelio decide, de una vez por todas, declararle su amor a Dorígena porque lo que siente, trata de reprimir, lo va consumiendo lentamente, cual si fuese una mecha encendida, hasta llevarlo hacia un estado catatónico, de enfermedad incapacitante, de congoja delirante. Aurelio funciona como si fuera una olla de presión, que por su diseño, su estructura, su mecanismo, necesita que se libere el exceso de vapor –sentimientos- para que no estalle, y para que, además, lo que se encuentre en su interior, ante todo, siga en óptimas condiciones.
De hecho, hay cada vez más información “dura” que confirma que guardarse sentimientos, cosas, tiene un efecto negativo en la salud física y mental.

Ahora bien, hay que destacar que el hecho de que alguien esté perdidamente enamorado de una mujer, en el fondo, no obliga a ésta a corresponderle, pues el amor, cual si fuese un animal salvaje, no se puede guiar hacia el corral, hacia la infelicidad.   

Aurelio decide no pedir que se cumpla lo acordado por dos cuestiones, que generaron asombro, pena, compasión en su corazón. Primera, al escuchar las palabras de Dorígena: ¡Ay de mí! ¡Pobre de mí!; supo, inmediatamente, que aunque la tuviera a su lado, en realidad, ella nunca lo amaría. Segunda, al escuchar la reacción que tuvo el caballero ante los sucesos, supo que estaba ante una persona virtuosa, la cual no se merecía tal acto de vileza, pues después de todo, en el fondo, el acontecimiento era nada menos que una farsa, una ilusión.  

Con respecto a quien es más generoso y honorable, en definitiva, creo que cada uno de los personajes lo es por igual, ya que cada uno realizó desde su posición lo que estaba a su alcance para contribuir, en conjunto, a que las cosas tomaran en rumbo que vimos. El mismo mago dice: Amigo mío -replicó el filósofo-, cada uno de vosotros ha actuado con nobleza respecto al otro.


Los cuentos de Canterbury

En primer lugar, creo que los dos cuentos desmontan acontecimientos, comportamientos,  que se daban por sentados en aquella época. Por ejemplo, en primer cuento podemos encontrar que la persona que ejerce la dominación en la relación, comportamiento tradicionalmente atribuido a los hombres en una sociedad-cristiana sumamente jerarquizada, es una mujer, que además lo disfruta. Mientras que en el segundo, de hecho, el hombre es el que nos dice el porqué en un matrimonio no debe haber dominación y falta de libertad,  si es que se quiere tener una relación sana.
En segundo lugar, en ambos cuentos podemos encontrar ideales de matrimonio muy distintos, que se contrastan. En el primero hay toda una serie de sentimiento, creo que en su mayoría negativos, que vuelven tormentosos dichos matrimonios. El segundo, por su parte, me pareció un poco más equilibrado, siempre se puede mejorar,  más sano.
Para finalizar, si bien en El cuento de la comadre de Bath podemos encontrar aspectos negativos, un punto que me parece rescatable es el discurso que da ésta en pro de la liberación física y sexual de la mujer.



domingo, 20 de mayo de 2018

Segunda sesión de Los cuentos de Canterbury



Considero que el propósito de la esposa de Bath con su discurso, con el contraste de los diferentes puntos entre el matrimonio, el sexo, el amor, la autoridad entre hombre y mujer, es generar /despertar, primero, un goce, segundo,  persuadir a los oyentes de que las cosas, sucesos, comportamientos, se dan por verdades sin ser, realmente, razonados. 

Siempre que desconozco o que sé poco sobre un concepto o una cosa, fenómeno, suceso, etc., suelo hacer breves investigaciones o veo algunos videos, “serios”, para tener herramientas, para tener una mejor “visión”. Así, surfeando en el sitio Mujeres en Red (http://www.mujeresenred.net/spip.php?article1308), me tope con la siguiente definición de feminismo:  El feminismo es un movimiento social y político que se inicia formalmente a finales del siglo XVIII -aunque sin adoptar todavía esta denominación- y que supone la toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión, dominación, y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas de modelo de producción, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquella requiera. Pues bien, analizando lo anterior diría que, en el contexto en el que se desarrolla la historia, tiene un “toque” feminista la comadre de Bath, ya que cuestiona varias cosas de la visión jerarquizada de la edad media. Aunque me produce cierta duda el modo de actuar en ciertas cuestiones, como el utilizar a las personas para sus propósitos, el sometimiento que busca constantemente en sus parejas.


Vale la pena decir que a la esposa de Bath le gusta casarse porque, uno, obtiene dinero y tierras, dos, porque puede tener sexo con juguetes sexuales humanos, tres, porque tener sexo fuera del matrimonio era mal visto, además de que acarreaba problemas con el sector conservador, cuatro, porque disfrutaba ejerciendo en poder sobre sus esposos.


Con respecto a lo que acontece entre el quinto esposo y la esposa de Bath, de hecho, se puede interpretar de dos maneras, la primera es que, efectivamente, lo que le sucede es una consecuencia por su actuar, por causa-efecto, o bien, puede ser que dentro de una gran variedad de personalidades, de variables, finalmente, se topo con alguien que también disfruta atormentar.

Creo que lo que quieren las mujeres (ejercer autoridad tanto sobre sus esposos como sobre sus amantes y tener poder sobre ellos) tiene que ver con el contexto en el que viven: En la edad media los papeles entre hombres y mujeres estaban sumamente jerarquizados, además, sobre éstas recaía un sometimiento hacia éstos que de no cumplirse traía consecuencias negativas, de parte del cristianismo y de la sociedad. Es decir, las mujeres seguían una obra que ya fue escrita, no elegían. El poder se inclinaba para un lado de la balanza. Por el contrario, en algunas culturas, se dice, la mujer estaba al mismo nivel que los hombres, hasta que llegó la cristianización y cambió la historia o, si se quiere, la tergiverso. Entonces, es lógico que la parte que ha estado sometida busque poder elegir, liberar, opinar, desconstruir, tomar puestos de poder, incidir en muchos aspectos que les atañen, etc.

Creo que lo ideal sería que todos fueran libres para decidir que hacer con su vida, o por lo menos,  para llegar a acuerdos con la pareja sobre su relación. No tomar decisiones arbitrarias o creer que nuestro pensamiento aplica para todos.





viernes, 18 de mayo de 2018

Primera sesión de Los cuentos de Canterbury



Partiendo del hecho de que nuestro país es un lugar en donde hay una gran cantidad de personas que profesan el catolicismo y que, además, dentro del citado grupo hay una suma considerable de peregrinos, pues bien, en dichas manifestaciones podríamos encontrar una gama muy diversa de individuos. Sin embargo, si de personajes característicos de nuestro presente hablamos, de hecho,  podríamos encontrar a criminales de todo tipo, “influencers”,  autodefensas,  el justiciero, policías, enfermos de diabetes, personas que buscan a sus familiares desaparecidos, desplazados por la violencia, periodistas, comerciantes, campesinos, migrantes, etc.
Asimismo, podríamos encontrar muy diversas historias de tan variados personajes que habitan nuestro país. Por ejemplo, el criminal contaría cómo fue que se inicio en el robo y su escalada en el mundo del hampa, las veces que ha estado en la cárcel, las veces que ha estado a punto de morir, los métodos para ser un buen criminal. El policía narraría cómo fue que decidió entrar a ese trabajo, las razones por las cuales la situación se va poniendo cada vez más “caliente” en el mismo, las cosas que hay que saber para poder seguir viviendo, los sinsabores de portar el uniforme. La madre que busca a su hija, a propósito, contaría la ineficacia de las autoridades, las amenazas que ha recibido, los problemas de salud derivada de su búsqueda, el dolor que siente, las pesadillas que la persiguen, etc.

Considero que es falsa la idea de que la felicidad depende, en gran medida, de la pareja que elijamos, si bien tener a alguien con quien compartamos gustos, nos complementemos, ayuda bastante, creo que la responsabilidad depende de cada quien, pues dejarle esa chamba a tu pareja no pinta para nada bien.

Ahora bien, me gustan las historias de amor siempre y cuando se salgan de los moldes, de los estereotipos, del amor romántico, y aborden tramas más complejas e interesantes.

Con respecto al dicho “Si mamá no es feliz, nadie es feliz”, creo que no es un hecho que se pueda aplicar exclusivamente a ésta, por el contrario, aplica para cada uno de los integrantes de un grupo o una familia. Veamos lo anterior como a un mecanismo que funciona con engranes, si un engrane no realiza su tarea adecuadamente, tarde o temprano todo el mecanismo falla.

Lo que quieren, buscan, hombres y mujeres de sus respectivas/posibles parejas, por lo visto, va a variar dependiendo del adoctrinamiento que recibieron, de lo que les inculcaron, de lo que vieron en su familia, de lo que les ha impuesto la sociedad, de su respectiva forma de pensar, de que tanto se hayan desconstruido, etc. Así, muy seguramente, habrá mujeres que busquen la clásica construcción del hombre, mientras que habrá otras que busquen un compañero de vida o que busquen una cosa totalmente diferente;  algo muy similar les ocurre a los hombres. 

En los tiempos líquidos en los que vivimos actualmente, es más que evidente que ha perdido importancia el concepto de honrar tu palabra, porque las mismas palabras, por la mentira y por su abuso, han perdido su sentido, como en aquel libro que leímos en el Aleph hace algún tiempo. Ahora las personas dicen algo y a los dos minutos juran que no lo dijeron, que lo tergiversaron, o muchos se esconden en el anonimato para soltar todo su veneno cual animales ponzoñosos.
Así pues, también al honor lo han encaminado por la misma senda, la disposición para hacer el bien solamente aflora en contadas ocasiones o si hay una cámara grabando.



lunes, 23 de abril de 2018

Tercera sesión de Otra vuelta de tuerca



Estoy convencido de que Peter le mostró una parte, al niño, del mundo que se le encontraba vetado,  y que le generaba curiosidad conforme iba creciendo. Porque cuando se está pasando de la niñez a la adolescencia hay cosas que te comienzan a interesar, más si son prohibidas, y, como es de esperarse, buscas quien te aclare, te introduzca, te muestre, cosas y situaciones y palabras que se encuentran fuera de tu círculo conservador.
Ahora, como se puede leer en la historia, de hecho,  a Miles lo corrieron definitivamente porque empleo un vocabulario no permitido en la escuela (me imagino que con cierto prestigio, conservadora), el cual se le lo enseño Quint en aquella época en la que se pasaban paseando y que, además, ocupaba el puesto de figura paterna.

Pues bueno, considero que la institutriz está molesta con las tres opciones que plantea la pregunta; está molesta con el tío porque no asume su responsabilidad como tutor,  porque no se interesa por sus sobrinos, porque no quiere que lo molesten, porque la rechazó; está molesta con los niños porque no le confiesan que también ven los fantasmas, porque no se sinceran completamente, porque le ocultan cosas; está enojada con los “fantasmas” porque quieren hacerle daño a sus pupilos, porque juegan con su mente, porque están poniendo a todos en su contra, porque son seres malignos.

En la historia no hay datos que apunten a que alguien más, aparte de la protagonista,  vea los fantasmas (mi sentido escéptico busco en todos los rincones) o que realmente existan fuera de la mente de ella. Si bien la institutriz supone obsesivamente que los niños también perciben a los entes y se lo ocultan porque están a) corrompidos, b) porque están poseídos, c) porque tienen miedo, son sólo suposiciones. El hecho de que alguien suponga algo,  aún teniendo una reputación respetable, no transforma esa cuestión en una verdad absoluta.

Los otros habitantes de la casa tienen una percepción muy diferente a la de la institutriz, pues no todo lo que acontece en el medio más próximo se encuentra relacionado con sucesos sobrenaturales, incluso la señora Grose cree que los muertos no se levantan de su tumba para atormentar; caso contrario al de la institutriz quien relaciona todo, cayendo en la paranoia, con los fantasmas oscuros y perversos que quieren a sus pupilos para destruirlos. Es como si la institutriz se desenvolviera en una realidad alterna

El hecho de que la institutriz, según mi análisis,  se desenvuelva tal y como la hemos “visto”, en el fondo, nos dice que vive en dos realidades, la primera se nos muestra a lo largo del texto, pero la segunda, cuando aparece ella, se encuentra escondida, oculta, y se presta para toda clase de interpretaciones: que si padece una enfermedad mental, que si realmente percibe una realidad distinta, que si los fantasmas son proyecciones de su culpa, que si tiene una doble personalidad, etc.

En ningún momento la institutriz tiene una conversación con Jesser, ella sólo la ve escribiendo en papel para momentos después verla desaparecer. Ahora, el hecho de que ésta haya mentido sobre la supuesta plática, por cierto, nos habla de que proyecta, primero, en los fantasmas parte de lo que siente, de sus pensamientos, cuestiones internas, de sus temores, de la culpa que siente por realizar cosas “malas”, segundo, que es mentirosa y manipuladora con tal de conseguir su fin.

Con respecto al trato de Miles con su institutriz, creo que hay una relación que va más allá de cuestiones que tienen que ver con su educación, la cual se puede leer/entender muy sutilmente. Dicha relación se basa en que, por un lado, ella está enamorada del niño y cree tener una relación con él, por el otro, tiene actos de pedofilia, de abuso.

Explicaría la novela de la siguiente manera:

La institutriz ha llevado una vida muy estricta impuesta por su padre, es muy joven para tanta responsabilidad lo que la lleva al limite y detona rasgos de su personalidad ocultos o contenidos, lo que genera que su percepción de la realidad cambie, aunque los niños no ven nada, ella asegura que mienten porque están poseídos o porque fueron corrompidos, algo terrible sí pasó en Bly pero no son fantasmas sino un caso de abuso infantil entre Quint, Jesser, la institutriz, Flora y Miles,   Flora enferma de la angustia de vivir con una mujer así, la institutriz en su afán de “salvar” a Miles, y al estar enamorada de él,  lo abraza tan fuerte que lo asfixia hasta matarlo.

Otra vuelta de tuerca

Al comenzar a leer el libro uno tiene la sensación de que la historia va a girar entorno a una serie de personas que van a ser asediadas por seres y fenómenos sobrenaturales, fuera de este mundo, que los sobrepasan. No obstante mediante se avanza en la lectura cada persona se va decantando por la vuelta que desea que tome el relato. Así, habrá personas que crean que en aquel ambiente, aquella realidad, sea plausible la existencia de tales seres; habrá otras que consideremos que todo aquello es producto de una mente con fallas (según algunos psicólogos todos tenemos mínimo una enfermedad mental) que dara pie a una historia psicológica.





sábado, 21 de abril de 2018

Segunda sesión de Otra vuelta de tuerca




Las principales razones por las que son diferentes los avistamientos de fantasmas hehcos por niños al de los adultos, por un lado, tiene que ver con la concepción casi generalizada que se tiene de los primeros, ya que se les atribuyen características (algunas sesgadas) como la bondad, la inocencia, la pureza,  la verdad, la vulnerabilidad, la semilla de la siguiente generación,  etc., que hacen que el impacto sea más fuerte en nosotros. Por el otro, se suele, muchas veces, asociar el que hayan visto fantasmas con el producto de su imaginación desbordante, además de que se tiene concebida la idea de que no tienen los filtros que tiene un adulto.

Creo que el hecho por el cual la institutriz está tan aislada de los demás habitantes del lugar, se debe a su personalidad un tanto retraída, un tanto introvertida, por lo que le resulta más complicado relacionarse con otras personas con las que no se encuentra obligada a interactuar.

Considero que en el texto se pueden encontrar varias referencias al mar porque, en el fondo, el escritor plasmo en el libro lo que experimento al ver aquella inmensidad de agua salada capaz de matar, aquella soledad que se siente al estar lejos de suelo firme, aquella violencia que se presenta en forma de tormenta, aquella sensación de perdida de control, un control ilusorio, aquella sensación de saberse extraviado, aquella sensación de verse empequeñecido por la inmensidad.

La institutriz se identifica con los sentimientos, sensaciones, de un capitán de barco a merced de las inclemencias del mar, porque lo que experimenta se asemeja mucho a la sensación de estar a la deriva, de ver cosas y sucesos y situaciones sobre las que no se tiene el control, tener miedo ante el horizonte de sucesos nuevos. Y es que dejar el mundo en el que se ha crecido, recoger amarras y zarpar hacia nuevos destinos, en ocasiones elegidos, en ocasiones impuestos, no es tan sencillo, requiere de trabajo. La insatisfacción nos impulsa, el miedo nos frena.

Con respecto a la posible existencia  de los fantasmas en el libro, de hecho, se pueden tener tres lecturas, primera, que sean ilusiones de un cerebro con fallas o con una enfermedad (la esquizofrenia produce alucinaciones), dos, que la institutriz posea una sensibilidad sobrehumana que le permita percibir seres que están más allá de nuestra dimensión, tres, que tenga una imaginación desbordante capaz de crear proyecciones.
Yo apuesto a que todo aquello es producto de la mente de la institutriz, pues nadie más los ha visto, a propósito, ni los niños (ellas supone que los ven). No hay un punto de comparación. A todo esto, el cerebro es una maquina que puede crear lo que nosotros queramos, solamente basta con ver videos de internet para comprobarlo.

Acerca de los temores de la institutriz con respecto a los niños y los posibles riesgos que corren por los entes malvados que los acechan para realizar todo tipo de perversiones, tengo tres ideas, primera, que abusen sexualmente de ellos (los principales abusadores son personas cercanas), segunda, que los golpeen, que los torturen, tercera, que los traten de asesinar.

El hecho de que no tengamos todos los detalles de lo que acontece en Bly, de la historia, por cierto, se debe a que de esta manera cada lector crea una historia diferente, rellena los huecos según su forma de ver al mundo, para crear tensión, para intrigarnos (somos seres curiosos). Además, en el fondo, las personas nos sentimos incomodas cuando desconocemos algo, cuando ignoramos cosas, por ello preferimos crear teorías, muchas veces deschavetadas, antes que aceptar que somos ignorantes.



viernes, 6 de abril de 2018

Primera sesión de Otra vuelta de tuerca



Si bien para espantar a una persona, por medio de las letras, por un lado, se necesita cierto entendimiento del comportamiento humano, cierto arte, un texto fluido, ambientes envolventes, jugar con la mente del lector/protagonista, crear seres sobrenaturales solidos, creíbles, jugar con el suspenso, crear tensión, etc. Por el otro, considero que en muchas ocasiones no importa que tan cualitativa es una historia sino el cómo piensan(el poder de imaginación) las personas. Una persona que cree en sucesos sobrenaturales, sin aparente explicación, va a crear una realidad, a partir del libro, más poderosa. Quizá para este segmento de la población sea más fácil que la asusten porque ya están predispuestas mentalmente.
Ahora bien, para crear un miedo muy intenso las historias de terror se valen de una amplia gama de situaciones, temores, seres (fantasmas, demonios, extraterrestres, zombis, perros de ultratumba, etc.) , escenarios, bichos, etc.

Como muchas personas, por cierto, algunas veces he fantaseado con escribir algunos pensamientos, poemas, cuentos, historias de terror, declaraciones de amor, etc. Y, algunas veces las he plasmado virtualmente. No obstante, cuando leo y releo, cuando leo a diferentes escritores, borro mis “Best sellers”(ironía), ya que los considero textos paja. Tal vez en un futuro cuando haya devorado más y más escritos, como me recomendó Rubem Fonseca en uno de sus libros, claro, me anime ha hacerlo.

Considero que las personas que deciden llevar un diario lo hacen, uno, para mantener más precisos los recuerdos, ya que la memoria entre más los procesa, a propósito, más los distorsiona; dos, para llevar un registro de su día a día y, con el paso del tiempo, analizarse; tres, como medio de catarsis, ya que al escribir se liberan emociones, sensaciones, lo cual es sano para nuestra mente, alma.
Asimismo, la verdad es que no recuerdo haber llevado un diario en mi vida, quizá me equivoque. Lo cierto es que me gusta más leer que escribir. Escribir no se me da muy bien por esa obsesión de que todo me parece una prolongación de un texto barato.

Para creerle a determinada persona que ha presenciado un fenómeno paranormal, de entrada, tendría que analizar distintas variantes como que tan impresionable es, si es una persona crítica, si es una persona que se traga cualquier bagatela, si es alguien que cuestiona todo, si es alguien que sopesa las diferentes explicaciones, etc. Si el sujeto cumple con mis filtros pues, sin duda, le creería.

El qué un final sea claro o ambiguo no genera una predilección en mí, ya que lo que me interesa es que tan “bien” este planteado el texto. He leído varias historias muy buenas que utilizan, de hecho, tanto uno como el otro. Por ejemplo, hay un cuento que se llama Los ángeles de las marquesinas del escritor Rubem Fonseca, el cual es muy claro y no deja nada a las interpretaciones, pero que te sorprende. Por el otro lado hay una antología que se llama Madrid negro, de varios escritores españoles de novela negra, que manejan muy bien, varios textos, los finales ambiguos, que te producen esa sensación de querer saber más, de sobre analizar la historia para descubrir nuevas pistas o incluso crear teorías.